El día en que te levantas empapada en lagrimas te das cuenta de que tu vida se esta convirtiendo en un error, si no lo es ya. Lloras en un intento de desahogarte que parece funcionar pero tan solo temporalmente. Ese sentimiento de agobio constante, esa sensación que recorre desde tu espalda hasta las inmediaciones de las costillas, perdiéndose repentinamente haciendo que sientas desesperación, a veces tanta que preferirías morir a seguir en este vasto lugar llamado vida. Muchas veces te paras e incluso sopesas la posibilidad de poner fin a tanto sufrimiento y es que, para que seguir viendo como todos tus deseos se van a pique o como todo lo que nunca quisiste para ti te pasa de una manera instantánea, inevitable...Otras veces, piensas en esos momentos en los que ríes, gritas, corres; esos momentos en los que tu alma parece volar, libre como el viento; esos minutos, horas o segundos en los que te sientes completa. Pero, realmente todas estas partes de tu vida, son tan valiosas como para lidiar con toda esa angustiosa realidad con la que has de acarrear día tras día...
Ahora, acostada en tu cama ni paras de llorar, no sabes cual es el motivo de esa redacción pero tan solo esperas, si la decisión que has tomado es la correcta.
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