
Una no puede obligar un destino, el fuego que arde con fervor siempre podrá desear el gélido frío del hielo, pero nunca podrá unirse a él. Hay tantos factores que el fuego ignora, que solamente tiene ganas de apagarse; ansía besar los labios del cristalino hielo, besarlos hasta desgastarlos, desgarrar las fronteras físicas, sociales , personales o morales. Destrozarlas todas y hallar el camino en el que fuego y hielo, sean algo más que agua. Pero dadas las circunstancias esta opción, por ahora, no es posible.
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