No le conoces de
nada, pero cuando te sonríe un cosquilleo recorre cada fibra de tu
cuerpo, y es desconcertante, tu cabeza no deja de darle vueltas a la idea
de como acercarte, decirle "Hola", pero el miedo te supera y
prefieres seguir en esa esquina observándolo, porque tan solo así estas
segura de que no pasará nada doloroso. Pero no sabes lo que acabas de iniciar.
Día tras día te
conformas con esa sonrisa picara que va especialmente dedicada a ti, te limitas
a devolver una tímida sonrisa y volver a zambullirte en tu mente,
alabando cada movimiento del individuo en cuestión, aún sin saber el
daño tan profundo que te estás causando a ti misma.
Tras unas semanas
con el mismo ritual te das cuenta que las sonrisas son menos frecuentes, los
guiños están dirigidos a otra, y tu ya no estas donde creías estar
antes. Extrañada y a la vez asustada te diriges a él y recopilas todo el valor
que puedes y le dices, mejor dicho le susurras, "Hola". El se da la
vuelta, te mira a los ojos, notas que brillan, abre la boca y empieza a
hiperventilar, te acojonas al verlo así, y cuando el abre la boca para hablar
no sabes que esperar, ese chico, tu chico el dueño de tus sonrisas, el de tus
sueños esta a punto de decirte algo y quizás sea lo que hayas estado
esperando tanto tiempo. Esos segundos se te hacen eternos y fantaseas con
un después con él pero al oír su respuesta te quedas pálida, te entran
nauseas y solo piensas en que la tierra te trague. Te diriges hacia tu sitio
muerta de vergüenza y con la atónita mirada por parte de
ese chico al que ya no miras con los mismos ojos. En tu cabeza solo resuena
como un eco la frase de aquel gilipollas. << ¡Ostias! ¡La muda habla!>>
Lo peor de todo, es que lo dijo en serio.
Espero que os haya
gustado y me encanta que tengáis un poco de tiempo para leer mi blog.
Un beso. Y sin miedo a dejar comentarios!
zulee que bonita me encanta, i'm alessia jajaja
ResponderEliminarMe alegro de que te guste =)
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