Tarde o temprano nos damos cuenta que las mayores mentiras están acompañadas de grandes verdades...

domingo, 20 de mayo de 2012

Amores que sorprenden.


No le conoces de nada, pero cuando te sonríe un cosquilleo recorre cada fibra de tu cuerpo, y es desconcertante, tu cabeza no deja de darle vueltas a la idea de como acercarte, decirle "Hola", pero el miedo te supera y prefieres seguir en esa esquina observándolo, porque tan solo así estas segura de que no pasará nada doloroso. Pero no sabes lo que acabas de iniciar.
Día tras día te conformas con esa sonrisa picara que va especialmente dedicada a ti, te limitas a devolver una tímida sonrisa y volver a zambullirte en tu mente, alabando cada movimiento del individuo en cuestión, aún sin saber el daño tan profundo que te estás causando a ti misma. 

Tras unas semanas con el mismo ritual te das cuenta que las sonrisas son menos frecuentes, los guiños están dirigidos a otra, y tu ya no estas donde creías estar antes. Extrañada y a la vez asustada te diriges a él y recopilas todo el valor que puedes y le dices, mejor dicho le susurras, "Hola". El se da la vuelta, te mira a los ojos, notas que brillan, abre la boca y empieza a hiperventilar, te acojonas al verlo así, y cuando el abre la boca para hablar no sabes que esperar, ese chico, tu chico el dueño de tus sonrisas, el de tus sueños esta a punto de decirte algo y quizás sea lo que hayas estado esperando tanto tiempo. Esos segundos se te hacen eternos y fantaseas con un después con él pero al oír su respuesta te quedas pálida, te entran nauseas y solo piensas en que la tierra te trague. Te diriges hacia tu sitio muerta de vergüenza y con la atónita mirada por parte de ese chico al que ya no miras con los mismos ojos. En tu cabeza solo resuena como un eco la frase de aquel gilipollas. << ¡Ostias! ¡La muda habla!>> Lo peor de todo, es que lo dijo en serio.

Espero que os haya gustado y me encanta que tengáis un poco de tiempo para leer mi blog. Un beso. Y sin miedo a dejar comentarios!


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